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The Most Complete Guide of Ecuador

Aventuras de montaña: Testimonios de viajeros

Este es el testimonio de Manuel Eduardo Astudillo Tocachi, nos cuenta sus aventuras en diferentes montañas y volcanes del Ecuador. Su paisaje favorito: “El Altar”; asegura que el volcán Tungurahuala cambió su vida.

 

Autor: Manuel Eduardo Astudillo Tocachi

¿Cómo empezaron las aventuras de montaña?


Aquí comienza la historia; todo empezó en la década del año 2000-2010. Mi esposa y mis tres hijos, todos cuencanos de nacimiento, por cuestiones de trabajo tuvimos que migrar hacia la ciudad de Riobamba, una ciudad rodeada de nevados como el Chimborazo, Tungurahua, Altar y Carihuairazo.

En este lugar permanecimos durante 10 años donde existieron experiencias alegres y tristes. Mi trabajo consistía en la producción y comercialización de prendas de vestir de una importante empresa de esta ciudad (I.C.A.). Tenía que viajar a distintas ciudades del país, lo cual me permitía observar paisajes de nuestra serranía. En días despejados podía contemplar a la mayoría de volcanes, los miraba con mucho asombro he inalcanzables,
siempre me preguntaba, ¿podré algún día llegar a la cima de ellos? Pero mi respuesta casi inmediata era no, imposible. Pues así pasé algunos años admirándolos en cada viaje que realizaba sobre todo en la ruta Riobamba-Ibarra.

Por el año 2007 se vino una debacle económica para la empresa, quedé al margen de la misma, así que empecé con mi propia empresa “MAQUILTEX”. Al principio todo funcionaba muy bien, hasta que nos llegó una plaga, por decirlo así, clientes de muchos años y de confianza nos estafaron fuertes sumas de dinero. Siendo una empresa joven no pudimos sostenerla, teniendo que vender nuestros bienes para el pago a acreedores. Esto provocó también problemas con mi esposa, la situación fue empeorando, sumado a todo esto un accidente de tránsito, donde el vehículo quedó destrozado y hasta el momento no sé cómo todavía estoy vivo.

Por todo esto, en agosto del 2009 decidimos regresar a nuestra ciudad, Cuenca, con la ilusión de que las cosas mejoraran, ¡pero no! Fue el inicio de otra tragedia, me separé de mi esposa. Esto me llevó al borde de la locura, no tenía rumbo fijo, llegué al extremo, tuve que buscar ayuda y acudí donde un psiquiatra, el mismo que me recetó medicamentos fuertes como E-zentius y ribotril. Pasé un año prácticamente drogado, no podía ni conducir. En dos ocasiones casi me accidenté, fue entonces que en un viaje me sentí mal y detuve el vehículo, me bajé con mucha tristeza y me senté en la cuneta de la carretera y empecé a preguntarme, ¿por qué a mí?, ¿qué hice para merecer todo esto?, ¿dónde estuvo mi error?, ¿acaso existe Dios?

Mientras buscaba respuestas levanté mi cabeza y en ese instante el volcán Tungurahua empezó una erupción lanzando ceniza en forma de un hongo, me quedé quieto, observándolo. Un espectáculo de la naturaleza; pude sentir tanta liberación de energía, me provocó un profundo sentimiento,
me di cuenta que soy parte de la naturaleza, que tenía que liberar mi mala energía. Decidí abandonar el tratamiento médico; sabía que no debía dejar los medicamentos de golpe, así que yo mismo empecé a disminuir las dosis y auto ayudarme con mucho ejercicio para desintoxicarme.

Erupción Volcán Tungurahua

Empieza la aventura

Todo transcurrió en dos años, entendí que para querer a alguien primero debo quererme a mí mismo, era otra persona y todo esto gracias al volcán Tungurahua. Decidí fijar un objetivo, llegar a la cima del Tungurahua, acudí a varios grupos de excursionistas para mi preparación.

La primera salida con acampada al glaciar del Carihuairazo, quedé atónito de ver tanta belleza y sentir la buena energía de la naturaleza. Luego fue el Chimborazo llegando al segundo refugio, maravillado de este imponente volcán; continué preparándome, el Cajas en mi provincia Azuay; conocí muchas lagunas y cerros que sobrepasan los 4,200 m.s.n.m. Mi primer intento de cumbre al Cotopaxi fracasó; llegué con todas las ilusiones, pero mi compañera de viaje, Carmita Yanza, declinó el ascenso, no pudo más, llegamos a los 5,510 msnm. Ese fue un momento de mucha frustración, quería continuar y sentí coraje, pero entendí los valores del compañerismo, nos abrazamos y manifestamos que la próxima sería; la montaña siempre
estará aquí y procedimos a descender. Llegamos a Cuenca con muchos ánimos, lo que habíamos hecho pocas personas se atreven.

Carihuairazo – Foto: Riobamba Turismo

La siguiente aventura fue el Altar-Laguna Amarila, una caminata de muchas horas con un sendero fangoso único. Puedo decir que es lo mejor que he visto hasta el momento, una experiencia inolvidable, si puedo me repito sin dudarlo.

Laguna amarilla “El Altar”

Llegó el momento…

¡Llegó el momento de cumplir mi objetivo: llegar a la cima del volcán que cambió mi vida! Muchos años pasaron, pero tenía que lograrlo y agradecerle. El 13 de Julio del 2019, junto al Club Sangay empezamos la aventura. Tengo que reconocer, tenía mucho miedo.

Partimos desde Baños a las 5 am con ayuda de camionetas, llegamos a un punto donde empezó la caminata, todo estaba oscuro, pero al transcurrir las horas empezó a amanecer y ya mejoró nuestra visibilidad del trayecto; un sendero espectacular de mucha vegetación que nos motivó a continuar. El cansancio y la mala noche del viaje Cuenca-Baños empezó a pasar factura, bajamos el ritmo de la caminata. A las 9:30 am llegamos al refugio donde nos esperaron con un desayuno increíble, descansamos
y recuperamos energías.

Continuamos con el ascenso, el paisaje cambió, observamos arenales,
el clima se puso lluvioso, fuertes vientos, sentíamos las gotas de agua congeladas como agujas que nos pinchaba la cara, la temperatura bajó tanto que no sentía los dedos de las manos. La inclinación del ascenso fue más fuerte, las rocas caían con una velocidad que asustaba. Por un
momento pensé que la experiencia del Cotopaxi se repetiría; nuestra vestimenta estaba mojada, avanzamos hasta unas fumarolas, los guías dijeron que hasta allí llegaríamos. El clima no ayudaba, sentí rabia, sólo quería llegar.

Luego de un descanso decidimos continuar, pero de empeorar el clima procederíamos a bajar. Caminamos unos minutos, ya todo era blanco, otro paisaje espectacular, la nieve se confundía con la neblina. A las 13:30 de la tarde empezaron los gritos de cumbre y alcancé a ver una cruz perdida entre la nieve y la neblina, no se podía ver más. Corrí hacia la cruz, se me hizo un nudo en la garganta, mi cabeza empezó a mostrarme en segundos mil imágenes de mi vida pasada. Al llegar, sólo me arrodillé, cerré mis
ojos y lloré: encontré las respuestas de todas las preguntas, tantos años viví en medio de estas maravillas, pero tuvieron que pasar muchas cosas para poder llegar a donde se me hacía inalcanzable.

Cruz en la cima del Tungurahua

Corrí hacia la cruz, se me hizo un nudo en la garganta, mi cabeza empezó a mostrarme en segundos mil imágenes de mi vida pasada

Ahora todo tiene sentido, es el tren de mi vida, donde mucha gente se sube,
muchos se bajan dejando buenos recuerdos y enseñanzas, otros quizá pasan desapercibidos,habrá quienes dejan su huella de tristeza, pero este es mi tren, donde muchos más subirán y se bajarán hasta cuando deje de funcionar. Hay muchas metas que todavía tengo pendiente, en la montaña y en mi vida cotidiana. No soy escritor, tampoco poeta, simplemente es mi
historia real, soy “Yo” con ganas de vivir, porque la aventura continúa…

Biografía

Mi nombre es Manuel Eduardo Astudillo Tocachi, tengo 46 años de edad, nací en la ciudad de Cuenca el 10 de octubre de 1973. En este momento vivo en Cuenca, parroquia Bellavista. Tengo tres hijos Mateo, Cristina y Josue, divorciado de María Augusta Flores. De ocupación comerciante de prendas de vestir, decidí continuar con mis estudios, actualmente curso el
tercer ciclo de Ing. Ambiental en la Universidad Politécnica Salesiana U.P.S. Practico deporte atletismo, ciclismo y montañismo, estoy seguro de ser una buena persona.

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