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The Most Complete Guide of Ecuador

Tu Experiencia en Ecuador: Diego Calderón

En una entrevista con This is Ecuador, Diego Calderón nos cuenta sobre su expedición a la Cueva de los Tayos.

Antes

¿Por qué decidiste ir a la Cueva de los Tayos?

Un amigo mío tiene un grupo en el que son todos aventureros y me contó cómo había sido el viaje y su experiencia en Los Tayos; me pareció alucinante. Desde cómo llegar, hasta la aventura, la historia y los mitos acerca de las cuevas. Los misterios, las expediciones, todo me atrajo.

Estuve buscando el feriado perfecto para irme, por cuestiones de tiempo. Pero no encontraba coordinar con el resto de amigos míos que quisieron unirse a la aventura. Entonces decidí casi casi irme por mi cuenta.

El viaje es extremo en cuanto a logística y nivel físico entonces sabía que con un grupo grande se complicaba la organización, entonces le propuse a un amigo y nos fuimos los dos.

¿Fueron con alguna operadora?

Si. Mi amigo que ya se había ido me recomendó una agencia que se encuentra en Limón Indaza, en la provincia de Morona Santiago. Me contacté con ellos y me explicaron cómo funciona la logística, equipo y expedición. Me hablaron acerca de las comunidades que visitaríamos y me transmitieron sabiduría y seguridad.

Día 1: El paseo

Una vez que decidimos irnos, el paseo iniciaba aquí (en Quito). La primera lanzada fuera de la zona de confort fue llegar a esta comunidad, a 10h de Quito en bus. Decidimos ir en bus por el tema de comodidad. De todas maneras, el viaje no es taaan cómodo porque el bus va más lleno de lo que debería. Habían personas paradas y otras sentadas en bancos en el pasillo.

Llegamos al pueblo cansados. El bus sale a las 8 de la noche de Quitumbe y llegas a las 4h30 am a esta localidad. El bus te deja en la carretera; de ahí tuvimos que buscar la agencia donde nos esperaban, atentos, los guías. Pudimos descansar aproximadamente 1h30 hasta que lleguen más aventureros que se iban a unir al grupo.

Una vez completo el grupo nos comenzamos a organizar, nos entregaron el equipo y era Oscar (un militar activo) quien nos dirigía. Inspiraba confianza: tenía entrenamiento acerca de rescate, geología de cuevas, etc.

Nos explicó todo acerca del viaje, tuvimos una charla del itinerario y salimos a desayunar algo rápido. Después de eso, una buseta nos recogió y nos llevó a una comunidad Shuar a aproximadamente 2h de ahí. ¡Esta era la expedición número 32 que hacía esta agencia! La comunidad ya conoce a la agencia pero los guías deben anunciar su visita con anticipación. La comunidad ya sabe cómo se maneja y ellos te dan una especie de permiso, de acogida, cuando llegas. El guía nos presentó al líder de la comunidad con quien conversamos acerca de las cuevas.

Después de una charla agradable, dos canoas nos esperaban a la orilla del río. Nos embarcamos y fuimos río abajo por alrededor de 20 min hasta llegar a una entrada que te llevaba a una comunidad donde íbamos a almorzar. Partimos de ahí.

Una caminata nos preparó para lo que iba a ser la aventura

Fue entonces que nos dimos cuenta de lo fuerte que iba a ser la travesía. Emprendimos una caminata ardua con las mochilas, una humedad impresionante, sudor, lodo y un camino empinado. Caminamos 3 horas hasta llegar a la comunidad. Ahí descansamos, nos limpiamos y nos dieron el almuerzo.

Volvimos a bajar, por caminos técnicos y resbaladizos, hacia el río. Era una aventura, una aventura extrema. Te ensucias, te quemas, te pican los moscos y sudas bastante.

Al llegar al río, nos subimos a unas balsas que nos prestaron los de la comunidad. Subimos la montaña, por aproximadamente 3 horas más, para llegar a la comunidad donde íbamos a dormir. Nos recibieron y nos dieron la cena. Tuvimos la oportunidad de bañamos con una manguera y luego instalamos nuestras cosas en una choza que tenía camas de madera sobre las cuales pusimos el sleeping y descansamos la noche.

Día 2: Llegada a la cueva

El siguiente día desayunamos, nos dieron una charla técnica sobre la llegada a la cueva y nos explicaron acerca de nuestro equipo. Para qué funciona cada cosa, etc. Nos explicaron de las condiciones fuera y dentro de la cueva, cómo llegar y cómo proceder en el descenso a la cueva.

Una de las cosas más interesantes en nuestra travesía hacia la cueva fue una especie de ritual. Antes de bajar a la cueva hicimos un ritual con un miembro de la comunidad que nos pintó unas figuras en la cara, pidiéndole permiso a la cueva y a la selva, para poder entrar. Nos pareció extremadamente importante y significativo.

15 min después estábamos listos para entrar a la cueva. Todo estaba instalado para colocar las sogas y los mosquetones. Nos ayudaban Oscar, un guía de la comunidad Shuar (de unos 60 años, fuerte, ágil y conocía muy bien la cueva) y un guía más.

La entrada y el descenso

Fue impactante ver un hueco enorme en la mitad de la selva. Uno se pregunta: ¿cómo pasó eso?! De la entrada de la cueva no se ve más que negro, pero la magnitud del hueco era impresionante.

Fuimos bajando uno por uno usando el sistema de poleas. Cada uno tenía el control de la bajada. Te demorabas entre 5 a 6 minutos en el descenso entonces nos demoramos un poco hasta que todos bajen.

La bajada de 70 metros en la oscuridad fue una experiencia extraordinaria. Estaba tan asombrado por lo que me rodeaba que no pensaba ni en los riesgos ni la seguridad. Una vez que llegué al suelo, me quité el equipo y caminé un poco hacia adentro, para evitar que me caigan piedras sueltas.

Cuando estábamos todos, emprendimos el camino hacia el campamento que se encontraba a 30 min hacia adentro de la cueva. En el camino hicimos un rapel más, ya que dentro de la cueva no encuentras un terreno completamente plano. Llegamos al campamento que es básicamente un auditorio. Este tenía 30 metros de alto y 200 metros de largo: le llaman el auditorio. Ahí instalamos todo para acampar. Las mujeres iban a dormir en las carpas para tener su espacio y privacidad. El resto solo sacamos nuestro sleeping y lo colocamos sobre el suelo.

Estábamos rodeados de bichos, insectos, arañas escorpión, escorpiones, culebras, cucarachas, grillos, saltamontes y tarántulas. Escuchabas los murciélagos volando cerca de tu cara y cuerpo. Te duermes con un poco de miedo… pero todo es parte de la aventura.

Explorando la cueva

Nuestro guía es la persona que más conoce la Cueva de los Tayos, ha venido en varias ocasiones para explorar. Conoce más que otros guías y agencias, pero él nos seguía repitiendo que aún hay mucho por descubrir.

Hay quienes dicen que esta cueva llega hasta Bolivia. Solo en el Ecuador hay muchas entradas a esta cueva.

Nuestra exploración iba a durar aproximadamente 5 horas.

Nos llevaron a conocer los diferentes cuartos. Entramos a uno donde estalactitas colgaban del techo y estalagmitas salían del piso. Estas formaciones son producto de una creación de miles de miles de años por efectos del ecosistema interno de la cueva. Sientes respeto. No las tocas ni las manipulas.

Seguimos con la exploración y llegamos a otro cuarto que se llama el anfiteatro, donde tienes una formación que parecen gradas. Hay una especie de roca que sale del suelo sobre estas gradas, que asemeja la roca donde presentan a Simba en el Rey León.  Una cascada y una vertiente de agua pasan por la parte inferior del cuarto. Nos quedamos una hora admirando esto. Es alucinante. Apagamos las linternas y tuvimos unos momentos de silencio. Se sentía una energía increíble.

La cueva transmitía energía positiva, irradiaba una presencia, una energía mucho más fuerte de lo que yo había sentido.

Seguimos explorando

Seguimos con la expedición y fuimos a lugares donde nos advirtieron que habían llegado únicamente con otros guías en procesos de exploración. Uno de estos era un pasillo de 40 cm de alto donde tenías que ir acostado boca arriba. Parecía una especie de laberinto mezclado con tobogán porque había agua que te ayudaba a deslizarte. Fue divertido pero miedoso al mismo tiempo. Era un lugar estrecho que aparentaba ser peligroso, pero no lo era.

Llegamos a otro cuarto donde había un pasillo estrecho, el guía fue antes para ver si podíamos pasar y lastimosamente no lo pudimos hacer ya que estaba inundada la recámara.

5 horas más tarde regresamos por donde habíamos iniciado. Nadie se imagina la extensión que tiene este lugar. ¡Entras a espacios de 200 metros de largo y 30 metros de alto! Y no son uno ni dos..

El tamaño creo que fue lo que más me impresionó, el tamaño de los espacios,  y cuánto varían los cuartos, no solo físicamente pero de sentimiento. Fue una experiencia única, para pensar, encontrarse o reconectarse con uno mismo. Y por otro lado también creamos el sentido de colectividad con el grupo.

Ya en el campamento, el guía Shuar nos había preparado la cena. Cenamos, conversamos y nos fuimos a dormir temprano para ascender a las 4 am.

Día 3: Salida

El proceso de salida fue bastante complicado. Cada uno tomó sus cosas, desarmamos el campamento y caminamos hasta la entrada.

Utilizamos un sistema de rapel bastante fuerte, con un pedal y una manija con la que te apoyabas. Usamos bastante fuerza de brazos y piernas para poder subir así 70 metros.  Fue duro. Nos demoramos hasta salir todos y llevar el equipo, deben haber sido unas 3 horas en total. Sin ningún percance volvimos a la comunidad Shuar donde habíamos dormido la primera noche.

Comimos, descansamos y volvimos a hacer el mismo trayecto que en la venida. Bajar la montaña, coger la canoa, llegar a la orilla donde era la entrada de la comunidad Shuar.

El esfuerzo que hicimos en esta expedición no solo fue físico, pero psicológico también. No solo son dos horas de caminata, es el lodo, el calor, los mosquitos, la subida.  

Nuestro grupo

Nuestro grupo estaba conformado por 18 personas (nunca se exceden estos números por motivos de seguridad).

Del grupo eran la mayoría ecuatorianos, pero conocimos a un turista extranjero que venía de Noruega específicamente para esto. Dicen que los jeroglíficos que se encontraron en la cueva se relacionan con unos jeroglíficos antiguos de Noruega. El turista había investigado mucho acerca de la cueva. Impactado por los Cayos, se quedó un día más de lo planeado y ya no se fue a su otro viaje que tenía planeado en el Ecuador.

Lo que sentí al escuchar la historia de este turista fue que hay gente de alrededor del mundo que viene para esto mientras que hay muchos ecuatorianos que no saben de la cueva, de los mitos, de la historia. Es difícil que sea un atractivo turístico popular ya que su acceso es complicado y la aventura es para aquellos viajeros que están dispuestos a encontrarse en situaciones incómodas. Sin embargo, siendo tan increíble la cueva, si creo que más y más ecuatorianos compartirán su experiencia boca a boca, inspirando así a que nos interesemos por o hasta conozcamos la Cueva de los Tayos.


¡Gracias Diego por compartir con nosotros Tu Experiencia en Ecuador!

@diecalm

Comments (1):

  1. Miguel Aizaga

    March 10, 2019 at 12:31

    Como se llama la agencia de viajes?
    Apoyadame con esa info

    Reply

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